viernes, 19 de julio de 2013

Madrugadas del sábado

Este olor nauseabundo a tabaco, fiesta,alcohol...

Me da pena mucha pena, no entiendo que tiene de divertido perder la conciencia y dejar que unas manos desgarren tu ropa y cuando vuelva en ti tu alma con el Shock llamado resaca se desgarra también tu amor propio... Quizás no lo vea igual porque estoy en el otro lado de la balanza.
Sólo sé, que cada vez que bebo mi desvergüenza se amplifica dejándome en ridículo y demostrando así mi propia hipocresía...
  El alcohol me pesa como la espada de Damocles,en cuanto pruebo ese veneno,noto como toda mi cordura me abandona a mi suerte y mi ser maníaco se adueña de mis palabras, regalando promesas que no cumpliré,contando historias que no vivi
Rodeada de vómito, me despertaria más avergonzada y hundida que nunca... Puro pánico
Ellos beben porque así obtienen falsa autoestima y algún tipo de bienestar parecido al poder, soy demasiado narcisista para notar la diferencia del alcohol a la sobriedad en ése aspecto;
Yo tengo el poder que buscan en el fondo de la botella,que aspiran en el humo del cigarrillo..
Yo tengo el poder de controlar mi mente y las suyas, eso les dará miedo, divertido verdad?